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ERC abre la puerta a los Presupuestos de Pedro Sánchez para «dar una oportunidad a la mesa de diálogo»

«ERC cumple sus acuerdos», con estas palabras el portavoz independentista, Gabriel Rufián, anticipaba minutos antes de comenzar el Pleno del Congreso, la decisión de su formación de apoyar con sus 13 votos la senda de estabilidad presupuestaria, incluido el techo de gasto, y abrir así la puerta a la futura aprobación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2020 y a la continuidad de la legislatura.

La propuesta del Ejecutivo, primer paso imprescindible para la tramitación de un proyecto de Presupuestos, salió adelante con 168 votos a favor, 150 en contra y 19 abstenciones.

El voto de los republicanos catalanes es decisivo para el Gobierno. De confirmarse su posterior apoyo a las cuentas del Estado, proporcionará a Pedro Sánchez el oxígeno necesario para prolongar su mandato al menos por dos años. La decisión de ERC es sin duda una forma de responder a la Mesa bilateral de negociación conformada por el Gobierno de la nación, los representantes de la Generalitat y las fuerzas secesionistas con el objetivo de buscar, al margen del Congreso, soluciones al «conflicto político» entre Cataluña y España.

En el Pleno, el portavoz presupuestario de ERC se centró en las bondades de la mesa de diálogo inaugurada en La Moncloa como antesala de la afirmación de que «no le gusta ni el techo de gasto ni la senda de déficit», pero lo aprobarán para «dar una oportunidad» a la citada mesa de negociación. ERC vincula así directamente la marcha del diálogo extraparlamentario sobre Cataluña con la esperanza de vida de los futuros Presupuestos y, con ellos, la del propio Gobierno de coalición. Exactamente lo contrario que ha planteado JxCat cuyo portavoz, Ferran Bel, ha insistido en que su voto, hoy, debe desvincularse totalmente de la Mesa bilateral de negociación y, además, no prejuzga la posición que adopten sobre los Presupuestos del Estado. Esta formación no ha dado respaldo a la propuesta del Ejecutivo.

La ministra de Hacienda pidió el apoyo a su propuesta criticando preventivamente la actitud de «bloqueo» de cuantos se opongan a ella. La iniciativa del Gobierno contempla un objetivo de déficit del 1,8% del PIB para el conjunto de las Administraciones Públicas; un 94,6% de deuda y un límite de gasto no financiero de 127.609 millones de euros, un 3,8% más alto que el actual. Estos parámetros superan claramente la senda de estabilidad prevista por el Ejecutivo anterior. El equilibrio presupuestario no se alcanzará así antes de 2023.

Montero arremetió desde los primeros compases de su intervención contra el Partido Popular a sabiendas de que su voto sería contrario a la propuesta del Ejecutivo. Por el contrario, dedicó promesas de flexibilización de la regla de gasto a los partidos minoritarios para permitir más margen a las entidades locales en el destino del superávit . Y para JxCAT, la fuerza independentista más reacia a pactar con el Gobierno, hubo un mensaje directo: «Con esta senda se permitirá el avance de un diálogo recién iniciado para solucionar los problemas de Cataluña»

«Este país se juega mucho; si hoy se rechaza esta senda serán los más vulnerables quienes lo padezcan. Si dicen no, dirán no a la subida de las pensiones, la revalorización de las prestaciones por hijo a cargo o para las personas afectadas por la violencia machista. Si dan su apoyo, no piensen que están dando su apoyo al Gobierno», advirtió Montero quien aseguró que con su fórmula las CCAA apenas tendrán que hacer un esfuerzo de reducción del déficit de una décima.

Elvira Rodríguez, en nombre del PP, incidió en el empeoramiento del objetivo de déficit que contempla al Gobierno y señaló que esta propuesta debería venir acompañada del visto bueno de las instituciones europeas. «Nos está pidiendo usted un acto de fe, pero ya estamos un poco quemados», espetó Rodríguez para quien 2019 se cerrará con un déficit del 2,4% del PIB.

«Su política es gasto, gasto y más gasto», reprochó antes de recordar que el Ejecutivo ni tan siquiera tiene previsto un calendario para la aprobación de las cuentas del Estado porque «depende de las concesiones que se hagan al PNV en materia de Seguridad Social o de la vergonzosa mesa inaugurada con los independentistas».

«Con este acuerdo incumplen la Ley de Estabilidad ¿es esto seguridad jurídica? ¿recuerda la frase?», preguntó Rodríguez haciendo referencia al eufemismo que utiliza el Gobierno para evitar referirse abiertamente a la Constitución. La portavoz popular cerró su intervención reclamando al Gobierno que no derogue la reforma laboral porque la creación de empleo ofrece ya señales «renqueantes» que pueden verse agravadas por el efecto del «cisne negro» -el coronavirus- que «se pasea por el mundo».

Vox enhebró un discurso duro para dejar patente que la senda de estabilidad presupuestaria y el techo de gasto serán fruto de los pactos del Gobierno con el independentismo. «Desde el no es no de Sánchez el PIB se ha reducido a la mitad (…), su Gobierno lleva por bandera el despilfarro y sus cuentas no son creíbles para la Comisión Europea», acusó la formación de derecha radical que insistió, como el PP, en que «no se puede gastar lo que no se tiene».

Vox avisó además de que el panorama fiscal que diseña el Gobierno «empieza a parecerse al infierno» con el agravante de que lo recaudado se «dedicará a chiringuitos». Para este grupo la senda propuesta por el Ejecutivo es «irresponsable».

Unidas Podemos se congratuló de que ahora se inicie una fase de política económica «expansiva» y desafió a las fuerzas de derechas a que aclaren, puesto que se muestran en contra de la misma, de qué partidas recortarían. Y una vez más se citó las pensiones. Su portavoz, Txema Guijarro, defendió las reformas impositivas que prepara el Gobierno y la creación de nuevos tributos sobre las empresas digitales. «Hay que subir la presión fiscal, sí», afirmó.

«VOTO DE CONFIANZA EN EL GOBIERNO»

El portavoz de Unidas Podemos ayudó al Ejecutivo de coalición, del que forma parte, pidiendo a las fuerzas minoritarias de la izquierda que voten a favor y «renueven así su voto de confianza en el Gobierno».

Ciudadanos criticó con toda dureza la intención del Gobierno de aumentar incontroladamente el gasto para pagar sus «facturas» con Unidas Podemos y el independentismo que son «más bocas a alimentar» . Marcos de Quinto advirtió de los efectos perniciosos de una subida de impuestos que acabará afectando al crecimiento y a la creación de empleo. Cs pidió «racionalidad» y «reevaluar todas las partidas de gasto» criticando la tendencia a crear ministerios, altos cargos, «chiringuitos» y subsidios. De Quinto ofreció a Montero elaborar juntos una senda de estabilidad, un techo de gasto y unos Presupuestos si acepta romper su acuerdo y sus hipotecas con populistas y secesionistas.

El PNV puso pegas de salón al camino previsto para equilibrar las cuentas pero aseguró su voto afirmativo al mismo. Eso sí los nacionalistas vascos advirtieron que los impuestos digitales que pretende aprobar el Gobierno sólo serán aceptados por la comunidad vasca, que tiene competencias en materia fiscal, si en su caso son negociados bilateralmente con ellos. Esta formación también advirtió de que su voto afirmativo hoy no presupone el sentido de su posición cuando lleguen a la Cámara los Presupuestos del Estado.

Bildu, a través de su portavoz Oskar Matute, dedicó buena parte de su intervención a criticar la disciplina fiscal de la Unión Europea, pese a ello admitió que el plan del Gobierno es mejor que el de su predecesor aunque optaron por la abstención. Matute pidió «flexibilidad» porque, dijo, «no todos somos iguales». «No vale el café para todos», recalcó. Su principal queja se dirigió contra la regla de gasto que atenaza a municipios que sí tienen capacidad para invertir en favor de sus vecinos.

La CUP, por su parte, anunció su voto en contra de la propuesta gubernamental que se acomoda a la política «neoliberal» de la UE. Su portavoz pidió una auditoría de la deuda. Coalición Canaria, por su parte, apostó por el sí porque cree necesario empezar a negociar para intentar aprobar un nuevo Presupuesto en beneficio del país. Nueva Canarias también aseguró su apoyo.

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