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PIÑERA LLAMA “A RECOGER LO MEJOR DEL ESPÍRITU DEL 27-F” Y NO DEJAR QUE SE IMPONGA “UN PUÑADO DE VIOLENTISTAS”

En la embarcación OPV-81 Piloto Pardo, en la costa de Talcahuano, se realizó este jueves la ceremonia que conmemoró el décimo aniversario del terremoto 8,8 grados de magnitud y posterior tsunami que golpearon el centro-sur del país, la que fue encabezada por el Presidente Sebastián Piñera.

El Mandatario rindió en la ocasión un homenaje a las víctimas y agradeció a las personas “que entregaron lo mejor de sí mismas yendo mucho más allá de sus responsabilidades estoy pensando en los Bomberos, Carabineros, los marinos y soldados de Chile. Estoy pensando también en tantas organizaciones civiles como la Teletón, el Desafío Levantemos Chile, Un desafío para Chile que también entregaron lo mejor de sí mismos; en los cientos de miles de voluntarios que concurrieron de todas las regiones de Chile ahí donde estaba el dolor, el sufrimiento, a tratar de entregar una cuota de ayuda (…)”.

“Esa madrugada del 27 de febrero fuimos golpeados con el quinto peor terremoto en la historia y por uno de los maremotos más devastadores que se conocen en la historia de la humanidad, básicamente en las regiones del Maule y del Biobío, y que significó la pérdida de muchas vidas y también la destrucción de una parte muy importante de nuestra infraestructura”, sostuvo.

Recordó que 526 chilenos perdieron su vida y 27 continúan desaparecidos. Detalló que “370 mil viviendas fueron destruidas y dañadas; 4.635 escuelas, una de cada tres escuelas, quedaron con daños; 1 millón 250 mil estudiantes no podía reanudar su año escolar en marzo de 2010; siete regiones, 230 comunas, desde Valparaíso a La Araucanía, fueron golpeadas y dañadas por las fuerzas de la naturaleza. Uno de cada tres hospitales y consultorios también fueron severamente dañados y destruidos; 12,8 millones de chilenos, es decir, 3 de cada 4 chilenos vivía en regiones que fueron golpeadas por el terremoto”.

“NECESITAMOS MÁS QUE NUNCA UNIDAD”

Al término de su alocución, Piñera remarcó que el 27-F golpeó “el cuerpo de nuestra nación, pero fortaleció el alma de nuestro pueblo. Y por eso demostramos tanto coraje, fuerza, sentido de misión compartida, generosidad, perseverancia de la cual todos nos sentimos muy orgullosos”.

Hizo hincapié en que “lo que hemos vivido en estos últimos cuatro meses también ha golpeado duramente el cuerpo de nuestro país, pero no podemos permitir que debilite el alma de nuestro pueblo, el alma de nuestra sociedad”.

“Como Presidente de todos los chilenos, democráticamente elegido, no me voy a cansar, ni voy a cejar en convocar a todos mis compatriotas a sacar nuevamente lo mejor de cada uno de nosotros en los tiempos difíciles que estamos viviendo, tal como lo hicimos hace diez años, un 27 de febrero de 2010, y para eso todos sabemos que necesitamos hoy más que nunca unidad, necesitamos más que nunca condenar sin ninguna duda, sin ninguna ambigüedad, la violencia y los violentistas para poder recuperar el orden público, la seguridad ciudadana y el estado de derecho, porque la violencia solo destruye, solo causa dolor y solo daña el alma de nuestro país”, sostuvo.

Piñera subrayó que “también necesitamos unidad para poder impulsar agendas tan importantes como la agenda social, las pensiones, la salud, los ingresos, la agenda corta, los abusos y los privilegios para poder asumir también los desafíos de este proceso constitucional que estamos viviendo como país, para poder revivir el espíritu del diálogo y los acuerdos, y la historia nos demuestra que es con diálogos y acuerdos cuando avanzamos y es con violencia y enfrentamientos cuando retrocedemos para poder fortalecer nuestra democracia, porque sin duda el orden público, la paz y la democracia en nuestro país están siendo amenazadas y para poder construir ese Chile más grande, más generoso, más libre, más justo, más solidario que todos queremos para nosotros, para nuestros hijos, para nuestros nietos”.

El Mandatario convocó “a todos mis compatriotas a recoger lo mejor del espíritu del 27-F, a sacar lo mejor de nosotros mismos y a no dejar que un puñado de violentistas, que no respeta a nada ni a nadie, que no quieren y no se rigen por las reglas de la democracia, termine imponiendo sus términos”.

“Por supuesto que podemos pensar distinto, pero la grandeza de una nación es cuando a pesar de que pensamos distinto somos capaces de caminar y construir juntos. Y esa es la gran misión y el gran desafíos que tenemos por delante”, completó.

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