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OPINION: Del General León Cantave al grupo Fantom 509

Por MAXIMO SANCHEZ

En el contexto internacional de la guerra fría, en la década de los 60s del siglo pasado, cuando ya Cuba se alejaba del entorno americano y radicalizaba su revolución declarándola socialista, el poderoso país de América del Norte, decidió apoyar diferentes movimientos políticos, algunos insurreccionales para evitar nuevas cubas.

Es aquí donde se inscribe el Gral. León Cantave, enemigo político del presidente Francois Duvalier que, con un grupo de efectivos armados y entrenados en territorio dominicano, sin el conocimiento del presidente Bosch, efectuaba incursiones en territorio haitiano tratando de derribar el régimen de Papá Doc.  

El 22 de septiembre de 1963, cuando la prensa internacional destacó la información sobre el ataque de la comunidad de Juana Méndez, y que la respuesta militar del gobierno haitiano se había reflejado hasta Dajabón en territorio dominicano, el presidente Juan Bosch entendió que esos ataques salían de su país sin su debida autorización y conocimiento.

Solo habían pasado cinco meses de una grave crisis diplomática que, pudo haber derivado en una guerra entre Haití y República Dominicana; aquella en que tropas militares haitianas violaron la sede diplomática dominicana en Puerto Príncipe, tratando de capturar exiliados políticos que se habían refugiado allí.

Aquel incidente no pasó a mayores consecuencias gracias a la intervención de la OEA y de la Organización de las Naciones Unidas; pero, en aquel momento la situación fue tan álgida que se desplegaron grandes contingentes militares dominicanos en la frontera, incluyendo vuelos de aviones y helicópteros.  

Ante la nueva situación con el Gral. Cantave, el presidente Bosch decidió no ser un instrumento de una conjura que él desconocía, donde se habían tomado decisiones respecto al suelo dominicano sin consultarle; por eso se disponía a llamar a una rueda de prensa, para denunciar que el gobierno dominicano era ajeno al entrenamiento y a las incursiones de los insurrectos, y que el territorio dominicano se había utilizado sin consentimiento del gobierno.

Ese fue el catalizador que aceleró el golpe de estado, que ya estaba incubado en las fuerzas oligárquicas y algunos sectores militares del país; el poder extranjero dio la luz verde a los militares dominicanos y 3 días después, el 25 de septiembre de 1963, quedó cercenado el primer intento democrático en República Dominicana después de 31 años de dictadura.  

Hoy, a muchas décadas de aquellos sucesos, la situación política haitiana sigue manteniendo en vilo al vecino, con quien comparte una frontera terrestre. En Haití, las instituciones solo funcionan en los medios de comunicación, o cuando se sientan en las mesas de negociaciones para comprometerse en acuerdos que nunca cumplen.

Los secuestros de nacionales haitianos o de extranjeros, están a la orden del día. El episodio del secuestro de dos camarógrafos dominicanos y su intérprete, es el último eslabón en una larga cadena de ataques al intercambio comercial y cultural con República Dominicana; muchos de estos actos delincuenciales, se usan para sufragar la insurgencia contra el gobierno haitiano, otros para enriquecer los clanes criminales.

La Minustah, Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, liquidó el ejército haitiano; dejando el país a expensas de un cuerpo de policía, que se manifiesta como cualquier organización civil en sus exigencias de reivindicaciones, y actuaciones dignas de sectores opositores al gobierno.

De ese cuerpo de policía, surgió el grupo denominado Fantom 509; gente que está encabezando marchas civiles en las calles de diferentes ciudades; y que por sus disfraces y pasamontañas, nadie puede identificar.

A principios de los 90s del siglo pasado, fuentes bien informadas, atribuyen al presidente Joaquín Balaguer, el argumento de que “el peligro más latente para los dominicanos, estaba del otro lado de la frontera”; ahora, con una situación explosiva y desesperante para más de 10 millones de seres humanos en el vecino país, estas palabras pueden entenderse al pie de la letra.

Ahora bien, en política cada acción nacional o internacional tiene una motivación; cabe aquí preguntarse, ¿Quién quiere mantener el delictivo desorden imperante en Haití? ¿Quién mece la cuna de esa criatura llamada Fantom 509?

Almomento.net

 

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