Internacionales

Un país tomado por las pandillas donde hoy tienen a 17 misioneros estadounidenses piden un millón de dólares por cada unos

Haití, ese país que el poeta haitiano René Depestre describió como “primer productor mundial de desdichas y de zombis”, atrae insistentemente la atención internacional en los últimos meses.

En julio, Jovenel Moïse, el presidente de Haití, fue asesinado en su propia habitación. El atentado sumió al país en una espiral más profunda de caos político y, a la fecha, el magnicidio sigue sin resolverse.

En agosto, en el curso de 72 horas, la isla fue devastada por un terremoto de magnitud 7,2 y los efectos de Grace, una depresión tropical muy potente. Los desastres evidenciaron la fragilidad de la infraestructura y los servicios básicos en un país de por sí pobre.

Después reportamos que uno de los encargados de la seguridad del presidente Moïse estaba siendo investigado por la DEA en un caso de narcotráfico.

Desde entonces, el país sigue sumido en un vacío de poder y seguridad que va mucho más allá del limbo de la política: las pandillas ahora controlan alrededor de la mitad del territorio, según algunas estimaciones.

Mientras tanto, miles de haitianos intentan llegar a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Para algunos, esto involucra un desafiante peregrinar desde Sudamérica —donde muchos se habían refugiado hasta ahora— pasando por el peligroso Tapón del Darién. Muy pocos lo logran y bastantes han sido deportados.

En los últimos días, un conocido grupo criminal secuestró a 17 personas, muchas de ellas relacionadas con Christian Aid Ministries, un grupo de ayuda anabaptista con sede en Ohio que distribuye millones de dólares en ayuda a través de distintas obras de caridad. Los secuestradores están pidiendo un rescate de un millón de dólares por persona.

El caso, que tiene en vilo a Estados Unidos y ya involucra al FBI, es un recordatorio de que la situación para los habitantes del país es bastante peor.

La crisis actual que vive Haití, así como sus causas estructurales, seguirán impactando a muchas comunidades en el resto del continente. ¿Qué impactos se sienten en donde vives? Nos gustaría saberlo.

 

 

 

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Marciano Mateo

Periodista Radio difusor
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