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Canal Masacre sigue pendiente como conflicto dominico-haitiano

El Gobierno dominicano, y mucho menos el Gobierno haitiano, se han mostrado interesados en profundizar para que la gente conozca mayores detalles edificantes sobre este importante asunto, forzando el tema a una cuestión limítrofe fronteriza, explotando un morbo desorientador.

¿Cuál es el objeto de sacar agua del río Masacre para enviarla a un lugar no identificado, y para qué?

Esa ha sido la causa de mi intriga.

Decidí iniciar mi propia indagatoria, motivado en una declaración del Canciller y Primer Ministro Interino haitiano Claude Joseph, quien en defensa del canal y la posición de Haití enfatizó que el canal se inicia en el paraje haitiano denominado Pitobert y que todo el plan se enmarca en la legalidad de los acuerdos sobre delimitación fronteriza de 1929 y el de 1935.

Claude Joseph,

Es el embajador dominicano William Páez Piantini, quien en la segunda edición corregida de su magnífica obra “Frontera domínico-haitiana, 6 zonas, 97 planos, 313 pirámides”, nos explica que, en esa zona que ahora se nos dice avanza la construcción de todo un canal de mampostería, profesional, hay radicadas varias pirámides de las 313 pirámides fronterizas que delimitan los territorios dominicano y haitiano.

Tales pirámides existen porque Haití y República Dominicana, tras siglos de discusiones y contradicciones lograron gradualmente ir poniéndose de acuerdo, de los cuales todavía hay algunos inconclusos, a pesar de la rígida y decidida posición de Rafael Trujillo, para que definitivamente Haití quedara separado de nuestro país.

Ese Pitobert que ahora citan las autoridades haitianas como punto de inicio de laconstrucción del canal para sacar agua del limítrofe río Masacre y dirigirla a territorio haitiano, es un paraje al que se llega tomando la carretera, ya dentro de la sección de Maribaroux, allí está radicada la pirámide número 9, de la Zona Uno. Es lugar que sólo se puede llegar a pie o en montura.

Pitobert siempre ha sido una zona limítrofe conflictiva, a la hora de deslindar territorios entre Haití y República Dominicana. En enero del 1901, algunos ciudadanos pretendieron desviar en su desembocadura al río Masacre, en la Bahía de Manzanillo, ya que pretendían unos terrenos que le hubiesen correspondido a Haití, cosa que rechazaron las autoridades de Montecristi, llevando la denuncia ante las autoridades dominicanas.

Desde entonces, ese incidente se conoce como el de Pitobert y dio lugar a un encontronazo que tuvo a punto de desencadenar una guerra entre los dos pueblos. Fue el vicepresidente de la República, general Horacio Vásquez, quien tuvo que acudir al frente de tropas dominicanas para obligar a los haitianos de Fort Liberté, a desistir de la cuestión, pese a que estaban en pie de guerra con sus tropas.

El asunto derivó en gestiones de comisiones diplomáticas.

Es por eso que ahora, el canciller y primer ministro interino haitiano Claude Joseph llama a tratar el asunto del canal de manera que no degenere en un conflicto latente en esa zona fronteriza y que se acuda a los acuerdos de 1929 y 1935.

Lo intrigante del caso es que las autoridades dominicanas no expliquen en detalles esas parte de la historia y los antecedentes y entretengan a la opinión pública dominicana y mundial de una manera que podría lucir estulta, si no tuvieran todos los detalles de lo histórico y de lo actual sobre el ya famoso canal del Masacre que ya empezó en Pitobert y que avanza lejos, en el llano de la sección Maribaroux, territorio agrícola en donde se cultiva arroz y otros frutos, y también donde hay un tradicional conflicto por la acción de empresas industriales multinacionales que se disputan esos terrenos relativamente fértiles para montar allí sus construcciones y naves.

Es hacia la sección Maribaroux, a donde se está desviando el río Masacre, porque así lo decidieron hace años empresas multinacionales poderosas con sus zonas francas industriales a despecho de la agricultura y de la necesidad de agua potable en esos lugares.

En esos territorios existen aguas subterráneas que ya fueron comprometidas por los haitianos para fines ulteriores con empresas e intereses transnacionales.

Maribaroux es considerado un verdadero granero del departamento Norte-Este de Haití, una rica llanura. Es por eso que el Banco Interamericano de Desarrollo y la organización alemana de agroalimentación impulsan en el lugar de manos de distintas personalidades diplomáticas, vienen desarrollando hace años un proyecto de rehabilitación del sistema de riego del río Jassa, de esa región.

El riego en la zona no podría tener lugar sino con la utilización de las aguas de los ríos Jassa, Lamatrie, en Haití, y del Masacre.

La falta de drenaje y gestión del agua de estos tres ríos hace que los cultivos se inunden durante las temporadas de lluvias.

Y siempre se alega que República Dominicana, “el país vecino”, como lo denominan en Haití, está aprovechando el río Masacre y ya ha instalado un tapón de desvío en su ruta”.

Lo que el BID está impulsando, allí, es la construcción de una presa que extrae agua del río Jassa, la construcción y desarrollo de unos 5 kilómetros de canales principales de mampostería, la instalación de unas 13 tomas de agua secundarias, la instalación de 4,7 kiloómetros de canales secundarios de mampostería con cuencas de distribución de una presa de descarga para el flujo de agua.

Ya Haití firmó, en firma en Roma un acuerdo con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) para el riego de 1500 baldosas de tierra más en la llanura de Maribaroux.

Detrás de todo esto se encuentra también la Clinton Global Initiative y su red de acción en Haití, que informa ya invirtió para los mismos fines, un millón y medio de dólares.

Se cuenta, asimismo, con los aportes de la multinacional haitiana denominado Grupo Coles, la que instala una planta de procesamiento de arroz, y caminos de acceso, la que estima podría comercializar el arroz que se produzca en el lugar en el mercado dominicano.

También está involucrada en esta gestión, la multinacional Multi Wear S. A., con asiento en el Parque Industrial Sonapi, con oficinas en el Bulevar Toussaint Loverture, en Puerto Príncipe.

El mayor compromiso con estas aguas y sus canales lo tiene estudiado y lo ejecuta, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con un magnífico proyecto de desarrollo integrado en la planicie de Maribaroux, en base a la construcción de un sistema de riego.

Estos proyectos han sido acogidos en su totalidad por la Organización de Estados Americanos (OEA) con técnicos y soportes de la organización.

Como bien se conoce, la Constitución dominicana vigente manda que el gobierno establezca políticas, en su artículo noveno, como los documentos que la sustentan y que reposan en las Naciones Unidas, para defender la soberanía nacional dominicana, todo contenido en los tratados fronterizos del 21 de enero de 1929, el de 1935, y el del 9 de marzo de 1936.

Y eso es lo que no hay cuando se trata de la línea fronteriza, sometida a total abandono y descuido. La carretera internacional deteriorada en sus 48 kilómetros, por falta de mantenimiento, igual que los seis puentes internacionales a punto de derrumbarse.

No es sólo el Masacre, también los otros ríos fronterizos, Dajabón, Capotillo, Libon, Artibonito, Macasías, Carrizal y Pedernales, son depredados ante los ojos de nuestras autoridades que ven cómo se les saca materiales y totalmente contaminados.

No hay quien cuide el tráfico humano y comercial, o turístico. Todo en la frontera es abandono y descuido.

Pero como ahora, en el canal del Masacre, puede verse que todo cambiará, porque hace rato que se inició la compactación de Haití y República Dominicana en una sola isla.

Súmenle el caso de los hospitales que serán construidos en la frontera, para Haití, el primero ya anunciado, en Dajabón, dicen para que las parturientas haitianas no tengan que llegar a otros hospitales del país, como ocurren en Santiago y donde el empresario de la zona fronteriza y de Santiago, Fernando Capellán con su grupo M, se ha metido de cabeza en esa obra.

Se están ejecutando los nueve puntos que pactó Abinader con el presidente Moise, en un cuartel militar dominicano, en la misma frontera.

Y la verja fronteriza que se levanta con asistencia de técnicos traídos desde Israel, y desde España.

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Marciano Mateo

Periodista Radio difusor
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