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Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania murieron 21 periodistas, 9 resultaron heridos y 15 siguen desaparecidos

Las autoridades indicaron que la mayor parte de los reporteros desaparecidos se encuentran en la ciudad de Mariupol, que se encuentra bajo el fuerte asedio de las tropas de Vladimir Putin 

El periodista Bren Renaud fue asesinado en Irpín, el 13 de marzo

El Instituto de Comunicación de Masas de Ucrania (IMI, por sus siglas en inglés) ha constatado que 21 periodistas han muerto, nueve han resultado heridos y 15 se encuentran desaparecidos desde el comienzo, hace exactamente dos meses, de la invasión rusa del país, tiempo durante el cual las tropas de Vladimir Putin han cometido, según la organización, 243 ataques contra profesionales e instalaciones de medios de comunicación en el país.

El IMI acusa a Rusia de bombardear al menos once torres de comunicación, intimidar a periodistas y bloquear el acceso a medios de información ucranianos en Rusia. Estas acciones, denuncia, han obligado al cierre de 106 medios de comunicación regionales por “las amenazas de los ocupantes rusos o las tomas por la fuerza de salas de redacción” que han provocado la “imposibilidad de trabajar bajo ocupación temporal e imprimir periódicos”.

El IMI distingue que siete de los 21 periodistas fallecidos murieron directamente durante la cobertura de la invasión rusa mientras que otros 14 fallecieron en ataques ocurridos cuando no estaban desempeñando su labor. El organismo ucraniano ha constatado también “ocho casos de secuestro de periodistas por parte de los ocupantes rusos” en las regiones de Zaporiyia y Jersón.

La mayor parte de los reporteros desaparecidos se encuentran en la ciudad de Mariupol, bajo asedio de las fuerzas rusas prácticamente desde el principio de la invasión, y han recibido este estatus dado que la organización “no puede verificar que estén en contacto con sus compañeros”. Tampoco se conoce el paradero de otro reportero capturado por las fuerzas rusas en los alrededores de Kiev, recientemente liberados.

El IMI “también ha registrado numerosos ataques informáticos contra páginas web de medios ucranianos y ONG que cubren la guerra” y amenazas enviadas desde finales de marzo a “direcciones de correo electrónico de medios de comunicación y periodistas ucranianos”, según el balance hecho público en su página.

Unas personas caminan por una calle cerca de un edificio residencial destruido por las tropas rusas en la ciudad portuaria de Mariupol, al sur de Ucrania (REUTERS/Alexander Ermochenko)

Por su parte, el Ministerio de Cultura ucraniano denunció que hasta el día de hoy se han documentado 242 episodios de crímenes de guerra rusos contra el patrimonio cultural ucraniano.

“El enemigo elige objetivos para cumplir su principal objetivo; destruir los centros de la cultura ucraniana”, escribió el ministerio en un comunicado, en el que precisa que se ha registrado delitos por parte de las tropas rusas contra el patrimonio cultural ucraniano en once regiones y la capital, Kiev.

Así, en la región de Járkov se documentaron 84 episodios; en la de Donetsk, 45; en la de Kiev, 38; en la de Chernihiv, 24; en la de Lugansk, 17; en la de Sumy, 14; en las de Zaporiyia, Zhytomyr y en Kiev, cinco, respectivamente; en las de Dnipropetrovsk y Mykolaiv, uno, respectivamente, y tres en la de Jerson.

Como resultado de las hostilidades en Ucrania, 94 sitios del patrimonio cultural han quedado destruidos o dañados, entre ellos 16 monumentos de importancia nacional, 72 de importancia local y 6 identificados únicamente como patrimonio cultural.

Los centros religiosos son los que más han sufrido los ataques de las tropas rusas, con 92 construcciones destruidas o dañadas -entre ellas iglesias ortodoxas, lugares de culto protestantes, mezquitas y sinagogas-, 35 de ellas registradas como monumentos históricos, arquitectónicos y urbanísticos.

El ministerio precisa que entre los objetos dañados figuran 29 monumentos conmemorativos en honor a personas y acontecimientos históricos de los siglos XIX a principios del XXI, 19 edificios y complejos de museos y reservas, 33 centros culturales, teatros y bibliotecas, así como algunos otros edificios históricos valiosos.

Al mismo tiempo, alude a las dificultades para obtener información sobre las destrucciones en los territorios temporalmente ocupados y las zonas en combates.

Con información de Europa Press y EFE

 

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